CLINK LO HACE DIFERENTE
la vida de hostel, como nunca la habías vivido
Te esperan eventos que merecen la pena, espacios donde apetece quedarse y una energía social que transforma a desconocidos de cualquier rincón del mundo en amigos. Llevamos suficiente tiempo en las mejores ciudades de Europa para saber que la habitación nunca es lo importante; lo importante es la gente.



DÓNDE EMPEZÓ TODO
Dos hermanas de Dublín. Un montón de viajes a las espaldas y una idea muy simple: hacer las cosas mejor. Anne y Shelley se pasaron años recorriendo el mundo, saltando de hostel en hostel para descubrir el secreto de los mejores. En 1997 abrieron su primer espacio en Londres, a un tiro de piedra de King’s Cross. Luego vino el antiguo tribunal: un edificio victoriano con celdas, sala de juicios y un bar dedicado a The Clash, que fueron juzgados en ese mismo lugar por una mítica pelea de palomas. Lo llamaron Clink (jerga antigua para «prisión»). Sonaba perfecto.
Ámsterdam llegó en 2015: un antiguo laboratorio Art Decó a orillas del río IJ se convirtió en Clink NOORD. Después tocó volver a casa: Dublín, en Abbey Street, justo en medio de todo, se convirtió en Clink i Lár. Tres ciudades. Seis alojamientos. Y la misma idea del principio moviendo cada uno de ellos.






